viernes, 9 de octubre de 2009

La Pastafrola y la casa de los pajaritos





A Lucía le encargaron una pastafrola, torta que a todos nos trae un poco de nostalgia.

Buscó en sus carpetas de recetas, en internet, repasó el cuaderno de la abuela.

En el mientras tanto, Santino y yo salimos de paseo.

Fuimos a ver la casa de los pajaritos que siempre despertó en mi una gran fascinación.

La casualidad quiso que la dueña estuviera regando sus malbones en el frente.

Me contó que su papá era un gran constructor y había sido el mismo quien había levantado la vieja casona y también la casa de los pajaritos.

Olimpia Edelmira o Bili, como la llaman a la anciana dama dijo que su padre era amante de los pájaros y viajaba siempre a Buenos Aires a comprar canarios campeones.

Por tal motivo construyó muchas casas para pajaritos para regalar.

Santino preguntó por los pajaritos. Le respondí que como el , habían salido de paseo con su abuelita.

Nos despedimos de Bili, y emprendimos el regreso . Antes, hicimos otra parada mágica.

Cuando llegamos la pastafrola de Lucía se veía maravillosa.

1 comentario:

  1. obviamente ani no voy a cocinar, jajaja, pero sí me dieron ganas de decirte que esa mezcla de dulce, de enrejado y pajaritos nos llevan siempre a la cocina y a los cuentos. Todos los días paso por esa vereda y siempre me quedé con las ganas de saber qué hacía esa casita ahí arriba en medio del jardín de alicia en el país de las maravillas.
    un beso

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