

Tuni no deja de sorprenderme.
Es una artista.
Todas sus obras guardan parte de su alma.
Por eso brillan.
Por eso las elijo siempre.
Flamencos, cebras y dinosaurios;
mujeres fatales, inocentes y traviesas con deseos de volar;
hombres que tratan de mantener el equilibrio
jugando en un mundo tan desequilibrado.
Todo es posible en el mundo de Tuni.
Pienso en Gaspar, su mejor obra,
aunque en este caso el trabajo lo comparte con Chino.
Tuni cumplió años y estuvimos todos festejando en su casa.
Vi nuevamente la foto de la torta de cumpleaños que diseñó
para elprimer año de Pupú.
Se inspiró en su sillita de comer.
Las manos de Lucía,
que también es una artista
la hicieron realidad.
Cuando pienso en ellos sonrío siempre.
Soy afortunada. Mis amigos son una maravilla.